La inteligencia artificial está cambiando radicalmente la forma en que las organizaciones procesan los documentos. En el tratamiento inteligente de documentos (IDP), los potentes modelos lingüísticos marcan la diferencia entre «un poco de automatización» y flujos de trabajo integrales realmente escalables: mayores índices de automatización, mejor calidad de los datos y tiempos de ciclo más rápidos.