A primera vista, la pregunta parece sencilla: ¿qué es exactamente el spam? Sin embargo, cualquiera que trabaje en el ámbito de la seguridad del correo electrónico sabe que la respuesta está lejos de ser evidente y que puede adquirir rápidamente un carácter casi filosófico. Hoy en día, los algoritmos modernos detectan con gran fiabilidad el ransomware, el phishing o los correos electrónicos fraudulentos. La situación se complica cuando se trata de mensajes completamente legítimos desde el punto de vista técnico y legal, pero que, aun así, el destinatario considera molestos.
Precisamente ahí comienza la zona gris entre el spam clásico y lo que, como su propio nombre indica, se conoce como greymail. Es decir, boletines informativos, correos de marketing u otros envíos masivos a los que el usuario se suscribió de forma consciente y conforme a la legislación vigente, pero que con el tiempo han dejado de despertar interés o incluso empiezan a percibirse como indeseados.
La práctica demuestra que el spam suele ser una percepción subjetiva
A lo largo de los años, hemos debatido esta cuestión con clientes de los más diversos sectores. La conclusión ha sido sorprendentemente clara: para los usuarios finales, el spam no siempre coincide con la definición técnica. En realidad, el spam es todo aquello que perciben como «molesto» en su trabajo diario y en su propia bandeja de entrada.
Esto plantea un dilema para los departamentos de TI. Por un lado, quieren minimizar la cantidad de correos no deseados que llegan a la bandeja de entrada. Por otro, nadie quiere bloquear por error comunicaciones completamente legítimas.
La categoría marca la diferencia
Basándose en esta experiencia, Retarus lleva muchos años apostando por un enfoque diferente. Además de las categorías clásicas Spam y Threats, Retarus Email Security incorpora una categoría adicional: Newsletter.
Esto ofrece varias ventajas. El usuario final identifica de inmediato qué mensajes han sido clasificados como greymail. Tanto en la cuarentena online accesible desde el navegador como en el informe diario Email Security Report («Digest»), estos mensajes se muestran de forma transparente en una categoría independiente (véanse las capturas de pantalla).


Si la empresa ha habilitado esta función de self-service, el usuario puede liberar estos mensajes con un solo clic. Del mismo modo, puede añadir un remitente a su lista personal de permitidos (Allowlist) para seguir recibiendo de forma permanente un determinado boletín directamente en su bandeja de entrada.
Self-Service en lugar de tickets al helpdesk
Aquí es donde se aprecia el verdadero valor añadido. En muchas empresas, el servicio de asistencia recibe solicitudes que, en realidad, no corresponden a problemas técnicos. Un empleado echa en falta un boletín, quiere liberar un correo de la cuarentena o desea recibirlo automáticamente en el futuro. Cada uno de estos casos supone una pérdida de tiempo, tanto para el usuario como para el administrador.
Es la persona quien decide qué es relevante
La tecnología es cada vez más eficaz a la hora de detectar correos electrónicos maliciosos con un alto grado de fiabilidad. Sin embargo, cuando se trata de valorar la relevancia personal de un mensaje, la última palabra sigue correspondiendo a las personas. Por eso, en Retarus no solo pensamos en mecanismos de protección avanzados, una interfaz de usuario (UI/UX) intuitiva y APIs potentes para los administradores.
El usuario final ocupa un lugar igualmente importante en nuestro enfoque. En este caso concreto, nuestra solución evita los recurrentes debates sobre cuándo un correo electrónico debe considerarse realmente spam y devuelve esa decisión al lugar donde tiene más sentido tomarla en el día a día: al propio destinatario.



